Colaboradora de Indomio.es/news
El bienestar en el hogar es crucial para la salud y debe haber una temperatura óptima. Sin embargo con la calefacción el aire de casa puede ser demasiado seco. ¿Cómo remediarlo?
Las instituciones sanitarias gubernamentales publican periódicamente datos y resultados de estudios científicos sobre el microclima térmico. El microclima hace referencia al conjunto de parámetros ambientales, es decir, la temperatura, la humedad relativa y la velocidad del aire; que condicionan el intercambio de calor entre el individuo y el entorno.
El microclima influye considerablemente, junto con la contaminación del aire interior, en la calidad del entorno en el que viven y trabajan las personas y, por tanto, en su bienestar.
Vivir en casas demasiado pequeñas o abarrotadas requiere una serie de “ajustes” para regular el microclima. Por término medio, la temperatura doméstica debe rondar continuamente los 21 grados, evitando que descienda repetidamente por debajo de los 18 grados. No menos importante es el nivel de humedad que en la estación fría nunca debe bajar del 40% ni superar el 60% en una habitación con calefacción.
Además, las viviendas deben estar constantemente ventiladas, libres de humos y olores, especialmente fragancias químicas artificiales. Según las estadísticas, la contaminación interior es una de las principales causas de enfermedades pulmonares crónicas, sobre todo en niños y ancianos que viven en casas mal ventiladas o pequeñas. Prevenirla con un comportamiento adecuado puede reducir los riesgos para la salud.
Los problemas de microclima y bienestar en el hogar no sólo están relacionados con el exceso de humedad, temperatura y circulación del aire. En invierno, hay que lidiar con un aire demasiado seco en casa debido a a la calefacción.
Los primeros síntomas en nuestro organismo de que que estamos en un entorno demasiado seco son:
De los síntomas pasamos a las enfermedades crónicas. Vivir en casas con aire constantemente seco supone riesgos a largo plazo para nuestra salud. Un microclima insalubre puede dañar las mucosas, exponiéndose a infecciones e inflamaciones constantes. Nuestro sistema inmunitario lucha contra los resfriados, la gripe y los patógenos externos.
El aire constantemente seco también daña los muebles (sobre todo los de madera) y las paredes, que empiezan a resecarse, exponiéndose a grietas, deformaciones y desconchones de yeso y pintura.
No sólo la temperatura y la circulación constante del aire. La casa debe estar adecuadamente aislada, también para ahorrar en las facturas. Pero también hay que controlar los niveles de humedad de la vivienda, quizás equipándola con higrómetros o termostatos inteligentes.
En las viviendas demasiado secas, son necesarias unas pequeñas medidas y recomendaciones diarias, como: